Lo implacable del tiempo yace en la constancia con que el segundero golpea el silencio.
Casi de igual forma en que el río golpea sus riveras, nuestra especie se inventó un caudal infinito que nos va midiendo la vida para dar cabida a la noción de futuro. Porque si bien sabemos que la noche cae sobre nosotros, y en su lugar amanece, eso no significa que debamos reflexionar sobre la proyección de nuestra existencia en años hacia adelante o hacia atrás. ¿De qué?, me pregunto. Del territorio que representa uno mismo en su compleja consciencia sobre lo vivido, o que a uno lo representa como si fuésemos la rivera que es acariciada por vertientes ancestrales.
Allá bien adentro guardé todas esas miradas, esas caricias, esos momentos. Acá te quisiera, como si pudiese invertir la realidad de que soy yo quien está llendo hacia ti.
Te hiciste parte del fuego que arde bajo los océanos, que enciende volcanes, que calienta las piedras y los cerros desde la raíz. Allá también seré, contigo, con todos.
¿Cómo es que las heridas de cada uno se van moviendo entre los hilos tejidos por el reloj?
¿Cómo es que poseen peso, sin tener masa, ni estar sometidas a leyes como la de gravedad?
Cómo máscaras nos usan estos duelos hasta que se cierran, por mientras, hasta que haya que volver a conectar con otro atardecer donde recordé la forma en que te reías o lo mucho que te gustaba mirar las nubes desde tu ventana.
Si te preguntan por volver, la respuesta emerge desde: ¿un dónde o un cuándo?
Si te dan ganas de soñar, los ojos están: ¿despiertos o durmiendo?
Lo que tenemos es/en lo que podemos entregar.
Y lo que tenemos, es aquello que nos es propio.
Lo que leímos, y lo que nos escribió/inscribió.
Lo que quisimos, y lo que nos soltó.
Esa que es nuestra cicatriz, es también otro comienzo.
Cómo muchos inicios que irán a terminar.
Cómo muchos principios que van a acabar.
Eso que elegimos dar, es el amor que nos mantendrá cuando ya no seamos.
"Vimos a los dioses sangrar durante la invasión de los hombres blancos. No vimos volar ballenas entre nubes nunca más, no pudimos convertirnos en otro movimiento que no fuese el de las frías mareas que abrazan los fiordos. Obligados a ser memoria. Masacrada cualquier otra posibilidad."

