III
-Podría ayudarme con alguna moneda porfavor?
Miré aquien me hablaba, tirado en el suelo con actitud cansada, las ropas rotas y unos ojos llenos de desgracias y dolor.
-No tengo nada.- Logré articular con cierta dificultad.
-Está bien amigo.- Me percaté de que me miraba con cierto temor, y era obvio pues mis ropas estaban manchadas en sangre, ahora toda la gente que pasaba por la calle me miraba con curiosidad y repulsión.
No me podía mover, clavé mi mirada en los ojos del mendigo y sentí todo el dolor que el cargaba a lo largo de su vida, la pobreza que había tenido que soportar y en el estado que se encontraba ahora. Pensé en toda esa gente pobre, en la manera que viven. ¡Cómo quisiera que ellos tuvieran más comodidades, más oportunidades! Poco a poco le iba perdiendo el gusto a la vida, pues había pasado junto a mi un hombre hablando por celular, con su traje negro y un maletín en la mano, sin darse cuenta, pues iba demasiado ocupado en sus cuentas, acciones en la bolsa y dinero como para evitar chocar con alguien, por culpa de su egocentrismo y mi debilidad caí al suelo.
Ya no podía más. Me sentía débil, frágil, indefenso; una palabra saltó en mi memoria. Amor, sí el amor, aquel sentimiento que te eleva por el cielo y luego te lleva al infierno. Ese amor de cuento, de telenovela, lleno de afecto corporal y de palabras lindas, pero también el amor era traicionero y te hacía llorar, de hecho el amor era puro hasta que el lado animal de la gente salía a la luz, ese placer bestial que debes saciar a toda costa, los últimos vestigios de nuestro pasado irracional.
El amor, mi familia y todo el cariño que me entregan día a día, sus consejos y sus experiencias. Si supiensen cuánto los necesito. Necesito un abrazo algo que me de fuerza y me ayude a levantarme.
El calor de una manta me trajo de vuelta a mi cuerpo y me bajó de mis reflexiones, estaba junto al mendigo, me sonreía afectuosamente. Su cara tenía un brillo especial dado por el tono rojizo de la fogata que había prendido en la calle.
-Cayó desmayado jovencito, usted está muy débil. ¿Tiene alguna herida?
-No, estoy per-perfecto, no me ocurre nada..-Dudé al decirlo, pero tenía experiencia en esto de las mentiras, asi que no me resultó tan difícil mentirle. Pasé el resto de la tarde junto a él conversando y oyendo sus historias de supervivencia en la calle, historias demaciado crudas y extremas, pero no podía oirlas por siempre, puesto que por la noche quería ir a la playa, no sabía porqué quería ir, pero algo me decía que debía llegar a ése lugar.
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Desde Alfa hasta Diciembre...
II
Desperté unas horas más tarde de aquella batalla en el primer piso de mi casa, estaba flotando sobre un charco de sangre y no había rastro de nadie en mi casa, por lo menos no oía nada.
Casi sin fuerzas me levanté con la ayuda del mueble, lo observé, estaba lleno de agujeros causados por las balas; recordé mi herida y le heché un vistazo, la bala había ingresado en mi cuerpo pero no muy adentro, pues luego de atravesar el mueble no venía con tanta fuerza. Cerré mis ojos fuertemente y con la ayuda de mi dedo índice y el pulgar logré extraer el proyectil del interior de mi cuerpo, no sin antes haber dicho un par de puteadas, pues el dolor era insoportable.
Subí al segundo piso lleno de esperanzas que prometían que habría alguien esperándome, claro que había alguien, se le llama "la soledad".
Al no encontrarme con nadie salí de casa con rumbo desconocido, tenía frío y todavía sangraba un poco por la herida luego de haberme extraído la bala, mientras caminaba una extraña canción sonaba en mi mente, tenía un coro potente y una letra especial: "Desde Alfa hasta Diciembre, voy caminando con la vista al frente. Dame una caja llena de ilusiones, un puñado de momentos amargos y un par de lágrimas...Que con eso puedo vivir por los años que me queden".
En un momento de éxtasis olvidé todo y me dejé llevar por esa canción que sonaba a todo volumen en mi mente y recorría mi cuerpo, me daba una extraña sensación que no podía describir, pensaba mil cosas, mil tonteras que eran importantes sólo para mí. En fin no sabía por donde iba, ni hacia a donde iba y tampoco me importaba mucho.
La música es mi vida, siempre lo ha sido desde pequeño. Recuerdo que crecí con un tal Charly García, que hablaba cosas incoherentes y demasiado rápidas para mis pocos años de vida, fui creciendo y distintos grupos iban atrayendo mi atención. Toco la batería, siempre me ha gustado la percusión, pienso que es lo que le da la intensidad a la música. La canción iba perdiendo su volumen y desaparecía como lo hace el sol en los atardeceres.
Soy un chico normal, de estatura normal-baja, el pelo castaño despeinado y unos ojos levemente caídos en los extremos, este adjetivo le daba un toque de tristeza a mis ojos y por culpa de eso cuando niño me había llevado un par de apodos; mi contextura es delgada y mi apariencia no encaja con mi personalidad que es más bien extrovertida con respecto a temas públicos e introvertida con respecto a pesaminetos más profundo, incluyendo las emociones.
Luego de inspeccionarme y pensar en la música, volví al mundo real en donde sangraba por una herida y cada momento tenía menos fuerza. Levanté mi mirada al cielo y rogué por que algo me sacara de este camino que llevaba directo a la muerte, cuando una voz algo cansada y seca me sacó de mis plegarias.
Desperté unas horas más tarde de aquella batalla en el primer piso de mi casa, estaba flotando sobre un charco de sangre y no había rastro de nadie en mi casa, por lo menos no oía nada.
Casi sin fuerzas me levanté con la ayuda del mueble, lo observé, estaba lleno de agujeros causados por las balas; recordé mi herida y le heché un vistazo, la bala había ingresado en mi cuerpo pero no muy adentro, pues luego de atravesar el mueble no venía con tanta fuerza. Cerré mis ojos fuertemente y con la ayuda de mi dedo índice y el pulgar logré extraer el proyectil del interior de mi cuerpo, no sin antes haber dicho un par de puteadas, pues el dolor era insoportable.
Subí al segundo piso lleno de esperanzas que prometían que habría alguien esperándome, claro que había alguien, se le llama "la soledad".
Al no encontrarme con nadie salí de casa con rumbo desconocido, tenía frío y todavía sangraba un poco por la herida luego de haberme extraído la bala, mientras caminaba una extraña canción sonaba en mi mente, tenía un coro potente y una letra especial: "Desde Alfa hasta Diciembre, voy caminando con la vista al frente. Dame una caja llena de ilusiones, un puñado de momentos amargos y un par de lágrimas...Que con eso puedo vivir por los años que me queden".
En un momento de éxtasis olvidé todo y me dejé llevar por esa canción que sonaba a todo volumen en mi mente y recorría mi cuerpo, me daba una extraña sensación que no podía describir, pensaba mil cosas, mil tonteras que eran importantes sólo para mí. En fin no sabía por donde iba, ni hacia a donde iba y tampoco me importaba mucho.
La música es mi vida, siempre lo ha sido desde pequeño. Recuerdo que crecí con un tal Charly García, que hablaba cosas incoherentes y demasiado rápidas para mis pocos años de vida, fui creciendo y distintos grupos iban atrayendo mi atención. Toco la batería, siempre me ha gustado la percusión, pienso que es lo que le da la intensidad a la música. La canción iba perdiendo su volumen y desaparecía como lo hace el sol en los atardeceres.
Soy un chico normal, de estatura normal-baja, el pelo castaño despeinado y unos ojos levemente caídos en los extremos, este adjetivo le daba un toque de tristeza a mis ojos y por culpa de eso cuando niño me había llevado un par de apodos; mi contextura es delgada y mi apariencia no encaja con mi personalidad que es más bien extrovertida con respecto a temas públicos e introvertida con respecto a pesaminetos más profundo, incluyendo las emociones.
Luego de inspeccionarme y pensar en la música, volví al mundo real en donde sangraba por una herida y cada momento tenía menos fuerza. Levanté mi mirada al cielo y rogué por que algo me sacara de este camino que llevaba directo a la muerte, cuando una voz algo cansada y seca me sacó de mis plegarias.
Desde Alfa hasta Diciembre...
I
Todavía recuerdo esos últimos disparos que llevaban una trayectoria indefinida. Tenía miedo, tanto que no podía parar de temblar; Estaba escondido tras un mueble de un metro y un poco más de alto, los disparos pasaban por sobre éste y el grosor del estante no superaba el medio metro.
Mientras pedía a Dios que saliera vivo de aquella situación, sentí un cuerpo frío y pequeño que ingresaba por el costado de mi cuerpo que estaba apoyado en el mueble. Sí, me habían dado. No me llevé las manos a la herida, pues sentía como emanaba de aquella abertura un líquido cálido, comenzé a marearme, perdía fuerzas.
Recordé el instante exacto en el que mi tranquilidad se vió interrumpida por unos sujetos que entraron a mi casa forzando la puerta, estaba viendo televisión con mi hermano y mi madre. Ellos aparecieron con armas y un tono amenazante en su voz, no supe como reaccionar, los delincuentes nos tomaron a mi y a mi hermano y nos encerraron en la pieza, mi madre se había escapado mientras nos encerraban y habia arrancado de casa, no entendía el por que. Por suerte un vecino nuestro había visto la escena y había llegado al rescate con un revolver que él poseía. Con mi hermano no entendiamos nada, estabamos dentro de una pieza con toda la acción ocurriendo fuera de estas cuatro paredes. Unos segundos después empezaron los disparos, luego de un par de patadas la puerta se abrió y me dejo ver todo un paraje desolado, con la puerta que daba hacia la calle abierta y unos disparos provenientes del primer piso de mi casa, mi hermano salió corriendo pues mi madre venía llegando con unos policías; Yo bajé al primer piso de donde venían los disparos. Cada escalón que dejaba atrás al descender era un pedazo de vida que se quedaba allí, estaba en serio peligro.
Al poner un pie en el primer piso un disparo pasó junto a mi cuerpo, demasiado cerca. Mi cuerpo reaccionó escondiéndose tras un mueble, de ahí en adelante la mente se me fue a blanco y el pánico se apoderó de mí.
Todavía recuerdo esos últimos disparos que llevaban una trayectoria indefinida. Tenía miedo, tanto que no podía parar de temblar; Estaba escondido tras un mueble de un metro y un poco más de alto, los disparos pasaban por sobre éste y el grosor del estante no superaba el medio metro.
Mientras pedía a Dios que saliera vivo de aquella situación, sentí un cuerpo frío y pequeño que ingresaba por el costado de mi cuerpo que estaba apoyado en el mueble. Sí, me habían dado. No me llevé las manos a la herida, pues sentía como emanaba de aquella abertura un líquido cálido, comenzé a marearme, perdía fuerzas.
Recordé el instante exacto en el que mi tranquilidad se vió interrumpida por unos sujetos que entraron a mi casa forzando la puerta, estaba viendo televisión con mi hermano y mi madre. Ellos aparecieron con armas y un tono amenazante en su voz, no supe como reaccionar, los delincuentes nos tomaron a mi y a mi hermano y nos encerraron en la pieza, mi madre se había escapado mientras nos encerraban y habia arrancado de casa, no entendía el por que. Por suerte un vecino nuestro había visto la escena y había llegado al rescate con un revolver que él poseía. Con mi hermano no entendiamos nada, estabamos dentro de una pieza con toda la acción ocurriendo fuera de estas cuatro paredes. Unos segundos después empezaron los disparos, luego de un par de patadas la puerta se abrió y me dejo ver todo un paraje desolado, con la puerta que daba hacia la calle abierta y unos disparos provenientes del primer piso de mi casa, mi hermano salió corriendo pues mi madre venía llegando con unos policías; Yo bajé al primer piso de donde venían los disparos. Cada escalón que dejaba atrás al descender era un pedazo de vida que se quedaba allí, estaba en serio peligro.
Al poner un pie en el primer piso un disparo pasó junto a mi cuerpo, demasiado cerca. Mi cuerpo reaccionó escondiéndose tras un mueble, de ahí en adelante la mente se me fue a blanco y el pánico se apoderó de mí.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Adolescencia..

Todos pasamos por esta etapa, y cuado digo todos, es por que TODOS pasaron por esta parte de la vida.
La gracia es que no todos la viven de la misma manera.
Unos la pasan sin problemas, otros se ponen irritables y odiosos, otros se hacen problema por todo, otros se enamoran y cuando ese mundo rosado se les cae entran en depresión, y el peor caso del paso por esta etapa sería el suicidio.
Pero el problema aquí son los adultos, ellos con sus mentes enfocadas en las cosas del mundo piensan que las interrogantes que tienen los adolescentes son una estupidez. Sí, así de simple y olvidan que ellos también pasaron por esa etapa.
Nos creemos los mejores y somos las personitas más egocéntricas que pueden existir. Demasiado preocupados por mi "look" como para mirar a la sociedad.
Cegados por lo que creemos justo, llegamos al extremo de dañar a muchas personas con contar de pelear por lo que es "justo", la mayoría es extrovertido. Y aunque pueda parecer raro, Físicamente y a primera vista por culpa de las tendecias juveniles, son todos iguales. La misma ropa, el mismo peinado. Todo igual.
Pero no todos son iguales, digo, por dentro no. Piensan de manera distinta y tienen objetivos distintos.
Algunos terminan esta etapa siendo padres, otros pasan sin penas ni glorias, muchos maduran mientras que a otros les da miedo madurar y se ocultan en sus piezas. Eso no significa que para ser maduro debes pasar en fiestas y rodeado de mujeres, eso es un grueso error. De hecho puede ser mucho más inmaduro el que se rodea de mujeres que el que está en casa.
Muchas veces te cuestionarás la fe, pensarás en que la vida no vale nada o que tu futuro ya es un caso perdido.
Que te puedo decir yo?..
Nada, estoy igual que tú; en la misma etapa y con las mismas preguntas.
Sólo sé que la cobardía no es la solución a tus problemas (Aunque muchas veces evito enfrentarlos)
En fin, la adolescencia no es muy diferente a la adultez, cambia la mentalidad.
Las preguntas, sigue allí en tu cabeza.
martes, 4 de septiembre de 2007
Mi nación..

Sí, llegó septiembre con sus volantines y sus largas noches de juerga y alcoholismo.
Pero no todo aquí es como lo ponen los noticiarios que anuncian unas alegres fiestas patrias.
"Disfruten los días feriados que les regalamos para distraerlos y no se den cuenta de la realidad del país"
"Chile está bien y progresa de manera muy buena.."
MENTIRA!..
Progresa, claro. Pero no debería notarse?
¿Qué sacamos de llenarnos la boca con que somos el mejor país latino americano?Si culturalmente no somos nadie. Nuestra calles están sucias(Por culpa nuestra), repletas de vulgares graffitis, con edificios enormes que ya ni dejan ver el cielo, cuidades llenas de smog, todo centralizado en la capital y provincias abandonadas.
Valparaíso patrimonio de la humanidad, cuyos edificios se queman cada semana y sus restos sirven como nido de drogadicción y delincuencia. Pero están todos demasiados ocupados con el "Transantiago".
Y tal como lo dice un profesor amigo, ¿Qué ocurre con el dinero del cobre?
¿Qué ocurre con la salud, la educación, la tercera edad?.
No sacas nada de hacer un hospital nuevo si no tienes camillas para atender a la gente!
Pero hay algunas personas que están tranquilitas en sus casas preocupados por sus cargos y pensando en alguna manera para tener más dinero y poder del que ya tienen.
Les presento (con cierta repulsión) a "los políticos(todos los partidos), más la clase altísima"quienes están de lo más alegres.
Un ejemplo.
En la marcha organizada por la CUT la semana pasada, fue detenido el dirigente de dicha central.
Todos pudimos ver que lo ingresaron al bus de detenidos, lo raro comienza aquí.
En un momento de distracción que tuvieron nuestros amigos "Carabineros de la Nación", es te personaje se escapa realizando un salto digno de "Misión Imposible III", pero para mala suerte suya cae mal y se azota contra el suelo, quedando a los pies de un carabinero que hacía guardia.
Pasó que este funcionario de verde no hizo nada y el dirigente se fue corriendo libremente..
Me pregunto yo..¿Eso ocurre siempre? (Si es así nuestra fuerza policial es inútil e inservible) o ¿Dejaron libre al dirigente de la CUT, por su cargo?(Si fue de esta manera, toda la política no es más que una obra de teatro cuyo guión se escribe día a día en el congreso).
Y sí, muchos lo dicen, los partidos políticos no existen.
Si de verdad piensas que nuestro país está mal.
¿Qué carajo haces aquí leyendo esto?
Muévete y déjalo mejor que como lo encontraste.
Todavía estamos a tiempo.
"Palo y biscochuelo" amiguitos,
"Palo y biscochuelo"...
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