sábado, 15 de agosto de 2009

Abajo, demasiado abajo...


Y quiero seguir contando historias de ayer y hoy, seguir cayendo hasta que de un momento a otro todo se convierta en una estrella, todo huela a rosas y los ríos se sequen.
No consigo sonreír, aquí entre relatos inciertos de canciones perfectas y acordes tranquilos, sólo es un segundo de paz.
Y me invito a esconderme, a correr por las calles de la soledad, a buscar la espuma del mar y a beber un poco de lava volcánica. Todo callado, todo coherente. ¿Por qué me tomas la mano y tratas de morderme el cuello con amor?, ¿Por qué no puedes simplemente sacar un pedazo de mi piel con tus dientes y saciarte?

Así que tomé todos mis papeles impresos con recuerdos y lo mezclé con el pegamento de significados para hacer una linda máscara. Aguarda un par de segundos más, ya dejaré de respirar oxígeno saturado de ilusiones. ¿Por qué fuiste más allá si te podías quedar más acá?, ¿será que acaso nada nos basta? ¿será que siempre queremos más?, habla todo lo que quieras que esta noche no hay viento y las hojas no caerán.

Apaga la luz y déjame contarte un par historias que tengo guardadas dentro de mi corazón, historias de ayer y hoy. Abrázame fuerte y dime algo que sea de verdad, una frase natural. Dame un beso de despedida y déjame caer un poco más. Te pediré que no te des la vuelta cuando te vayas, ya no quedará nada, nisiquiera la presencia de algún dios.
¿Te acuerdas cuando guardé tu foto en el lado más sucio de mi mente?
Pero tranquilo, nunca nadie logrará entenderme a la perfección, siempre una buena intención puede convertirse en un desastre, todo por una mala interpretación, ¿será necesario llorar?
Es más fácil callar, es mucho más ilógico e irracional.
Abajo, demasiado abajo es donde quiero caminar, es donde voy a llegar. Es una gran plaga personal, va eliminando toda vida a mi alrededor, nunca había visto tanta belleza en un paisaje gris y putrefacto. El amor a la muerte, mi dedo en tu garganta, el frío del metal en tu abdomen.
El olor a pólvora, tus ojos llorando ríos color rojo.
Busqué desesperadamente un contratiempo en tu mirar y encontré una sinfonía completa de tempestad y fragilidad.
Tu tráquea quedó marcada con mis huellas, mi cabeza quedó marcada con tu mano. ¿Podrá ser considerado eso como un compromiso?

Y perdóname si es que te alejo cuando te tengo demasiado adentro, pero es momento de caer...
No confundamos tu ternura con la agresividad, no equivoquemos el sentido de tus uñas en mi espalda y las cicatrices que dejarán.

Dame un beso de despedida y sácame esta máscara, llévate todos los recuerdos y significados que tiene en su interior, dime que me quieres y que no me olvidarás, y date media vuelta que no tengo ganas de que me veas sangrar, ni caer hacia abajo, tal vez demasiado abajo...

domingo, 2 de agosto de 2009

Falta de oxígeno..

Hay cosas que quiero comprender y que sé que nunca comprenderé. También existen momentos en la vida que nunca olvidaré. Son esos segundos preciosos, divinos y perfectos, sabes que son especiales y por eso guardas silencio, no quieres arruinar el momento. No quiero oportunidades para revivirlos, tampoco deseo la eternidad. Estoy sentado aquí, al borde de un abismo descomunal. Estoy aquí sentado, y tal parece que me voy a lanzar. Trataré de ayudarte, acompañarte y ser de utilidad, para eso estamos, para hacernos la vida más liviana, para regalarnos más momentos inolvidables.
Estamos bajo el agua y no podemos respirar. Nos tomamos de las manos y nos abrazamos. Estamos dispuesto a morir, realmente es éste el final. Sentimos todo, estamos concientes, pero no podemos respirar.
Dame un beso sin aire, dame hielo, dame tu vida, y permíteme morir junto a ti. Son silencios eternos, momentos inolvidables, nubes negras cubriendo las montañas soleadas por el rubor de la luna.
Son estrellas diminutas y tímidas, tranquilas e inmóviles, aguardando el momento perfecto para caer.

Es el mudo ideal, la paz eterna, el merecido descanso después de un largo caminar.
Estamos al borde de la locura, la promesa del amor. Te lo repetiré solo una vez más, estamos al borde de la locura.
Tómame la mano y llévame a esos lugares luminosos donde alguna vez te ví correr en libertad, llévame de vuelta al jardín de rosas, llévame de vuelta hacia mi felicidad.
¿En qué fallé?
Quien sea que soy, no trataré de rectificarme, lo hecho ya está concretado, no hay vuelta atrás.
Llévame de vuelta hacia un mokaccino, llévame de vuelta a la lluvia, trae a mi vida nuevamente la tranquilidad, que hoy es noche de verdades y te quiero abrazar.
Es todo un caos, es todo tan desnivelado, la vida no es en su plenitud solamente felicidad.
Ven y acompáñame a llorar, acompáñame a callar todas esas cosas que tú ya sabes con anterioridad.
Te prometo, ahora vas a descansar.
Llévame contigo, llévate nuestros sueños, llévate nuestros recuerdos, llévame contigo, por favor.
Estamos bajo el agua y no podemos respirar, bésame una vez más.
No espero que alguien nos entienda, tampoco quiero ser una historia romántica que todo el mundo se cuenta para llorar. Somos nosotros, dos y felices.
El universo se alinea para vernos descansar.
Ha llegado el momento, bésame antes de que no te vuelva a ver jamás.
Ahora seremos un recuerdo, que no se olvidará.


lunes, 20 de julio de 2009

Perfecta Coartada...

Siguiendo al tiempo estamos, corriendo tras un tren, con un pie y dos muletas. El alma se nos va quedando atrás, helada y solitaria, como una estrella que no quiere brillar.
Voy a contar una historia muy poco conocida, voy a escribir para el analfabeto y voy a gritar para el sordo:
-Todo comienza con Alfa, nuestra imagen en su más pura expresión, todo sentidos, todo impresión, todo sensible. Somos lo que somos, solo eso, nada más. Conocemos lo que queremos conocer y escuchamos lo que queremos oir. Objetividad cero, multiplicidad de impresiones para la misma escena, no intentes llorar, todo lo dicho es una nueva verdad.
Bajo la sombra de tu cuerpo se esconde Beta, la melodía que no puedes disfrutar, no quieres disfrutar. El némesis en tu interior, el lado B de tu realidad. Vergüenza y ojos sordos para el sabio que tienes dentro. ¿Puedes ser más antinatural?
Levantas la mirada al cielo y te atacan unas ganas de volar, sueñas con tener alas, se presenta el Delta en tu vida, la utopía más codiciada y los sueños que dejaste escondidos bajo tu cada. Es todo como quieres que sea, todo hermoso e ideal, es tu comodín ante la infelicidad. ¿Por qué no puedes ser feliz solamente con Alfa? Será que siempre queremos más y más.
Y vas caminando sobre una línea trazada con anterioridad, desde que sabes existir, desde que comenzaste a "querer" y a "desear". Pi y la constante humana del instinto y el animal, la oveja negra de la familia, el gran enemigo de toda moral, la naturaleza insertada dentro de nuestra corteza cerebral.
Todo se desarrolla dentro de un mundo en particular, ese universo que existe en tu interior, ese caos perfecto, ese universo que contiene toda respuesta en su interior, el Sigma se hace presente y se impone ante toda imitación de la realidad.
Dentro de tu caos, existe una dimensión enorme, llena de motivaciones desconocidas y recuerdos y razones que nunca vas a querer aclarar. Unos pocos se atreven a aventurarse dentro de ella, a escarbar dentro de tan peligroso campo minado, estoy hablando de Psi.
El objetivo principal dentro del tiempo que transcurre y que amenaza con llegar a Diciembre, es alcanzar el Omega, la perfección real, evolución humana, la vuelta a la normalidad de la tabla valórica moral, la supervivencia del más fuerte, el ocio del que sabe más y desarrolla su potencial. El renacer de las almas superiores, el despertar del paraíso, la posibilidad empírica de alcanzar las estrellas con la mano y tapar el falso sol con sólo una palabra.
Todo ésto debe hacerse antes de Diciembre, todo debe hacerse antes de que el sol caiga y caiga sobre su cruz para no volver a despertar.
Es tu meta, alcanzar el Omega a tiempo, justo a tiempo, no antes ni después, prepararle el camino y admirar el nacer de una nueva estrella, la más brillante y hermosa, la cúspide de la Egolución.

viernes, 10 de julio de 2009

Gama..


Déjalo ir, déjalo caminar en libertad, déjalo ver el mundo con sus ojos, déjalo ser feliz y déjalo romperse la cara contra el asfalto, será sangre bien derramada, sangre que dibujará el camino a seguir hacia el próximo otoño.
Las perpetuidad de tu silencio y tus ojos colgados ante la decisión de vivir, de quedarte de pie sin avanzar ni retroceder, las rimas son sólo sonidos que suenan igual, ¿hasta cuándo te vas a quedar esperando la felicidad dentro del coro de alguna canción?
Se revientan las pupilas, estallan los tímpanos y comienza a escurrir un líquido tibio en tu interior, el despertar de un acorde arrítmico, el contratiempo más delicioso que puedas probar.
Estás perdiendo, vas cayendo y te vas a golpear. ¿Qué sucederá cuando te percates de que no hay nadie esperándote allá abajo?
Somos caóticos. Nosotros, sí, nosotros dos. Juntos nos mezclamos peligrosamente, conectando bocas y amplificando caricias.
El himno a la carne, a la estirpe y al mañana. Somos instrumentos que no traemos manual, ni somos enseñados en conservatorios. No existe técnica definida a ser utilizada en nosotros, somos un descubrimiento que nadie quiere encontrar.
Miedo y alegría, saltar al vacío sin tener un elástico atado a los pies o una mochila en la espalda. Somos dos kamikazes dispuestos a estallar.

Corre, escapa, grita y llora. Son sólo recuerdos, nada más.
"Siempre fuiste perfecta", dije una vez mientras caminaba por una montaña bajo la luz de la noche. ¿Quién quiere alejarse del paraíso cuando fue lo que siempre buscó?, no, no me iré, siempre me quedaré.
Es un doble enlace covalente, es la más potente fuerza de gravedad. Es un cruce de miradas, un abrazo y tal vez algo más.
Es ese cáncer terminal que te hace sonreir, es la más hermosa forma de morir.
Nos estamos matando, a cada segundo, me estás matando.

Beta..


Escuchaba lejos los susurros de un mar furioso, iba demasiado concentrado en el recuerdo del jardín que un día tuvo y que, en un arranque de racionalidad, prendió en llamas. Leía entre líneas, allí donde nadie más podía leer, y no se podría decir que fue tomado por loco, porque muchas veces nisiquiera fue visto. ¿Para qué esconder la verdad bajo la obscena luz de la comodidad? Un insulto para sus oídos, una blasfemia contra lo natural.
Sometido al miedo contra la partícula, las pasiones de los instintos son más fuertes, invencibles y veloces, actúan antes de avisar.

Ella le dijo cómo, cuando y por qué. Una serie de palabras que desataron un caos enorme en el interior de una habitación llena de colores transgénicos. Y cuando creyó que se había dejado atrás, se encontró de frente con el comienzo del descanso. Cuando el suelo se separó en dos y el silencio de los abismos inundó sus oídos se detuvo y admiró la perfección del yo.
Desparramó gotas de vida sobre el jardín, lanzó un trozo de papel encendido en sueños y entibió su cuerpo con las llamas de la muerte.
Vió los movimientos del cuerpo de ella mezclarse con las curvas de la arena cuando se encama con el viento.
Existe un cielo sin estrellas, existe una luna que no quiere brillar y un sol que se niega a calentar.
Hay mentes que niegan la exactitud de la lógica, la vulgaridad de las fórmulas y el incomprensible infinito.
"N+1 nunca será igual que n+2-1, porque el primero sólo suma, mientras que el segundo, añade para perder. El resultado está afectado por el proceso de la operación, los números también tienen sentimientos", dijo una vez cuando trataba de explicarle que no se fuera.

Imaginó haber visto un beso en sus ojos, una extraña chispa en sus caricias. La imaginó completa, con todos sus detalles, y comenzó a jugar a descubrirla, a encontrarla y a contenerla. Vió su reflejo en las lágrimas que ella derramó al amanecer, interpretó la felicidad absoluta y abundante, compartió un orgasmo instintivo, veloz, repentino y de verdad.
"Todos tenemos una propiedad matemática innata, la propiedad absorvente del cero, esa que no deja nada fuera de nosotros, sino que todo en nuestro interior.", le susurró al oído y se lanzó a la incertidumbre del océano subjetivo, ese que todos tratamos de dominar con la razón, pero que es inevitablemente salvaje, y que nadie puede controlar, mucho menos él, el hombre beta.