martes, 13 de julio de 2010

Dañas, luego amas...

Tienes una habilidad especial.
Algo en tu interior que se refleja a través de tus ojos.
Y que brilla con tanta fuerza que me desespera.
Algo que me obliga a odiarte cada vez más.
Una cosa que me causa dolor al mirarte.

No te acerques o me iré.
Ni siquiera intentes amarme,
es tarde para eso.
Esa estúpida necesidad que tienes
de igualar cada y una de las llagas que te dejé.

Detente, vete y no me hables.
¿Por qué haces daño tan pasivamente?
Perra idiota que no tiene idea sobre cómo herir.
Tu mierda de indiferencia e inocencia no te sirven esta vez.
Y no me importa si todavía estás acá,
si te lo follaste, debiste mandarme una copia de la grabación.
Nunca supiste cómo amar, mucho menos vas a saber engañar.

¿Por qué me haces daño tan pasivamente?
Me hieres con cariño,
atacando el punto vital,
pero lo suficiente para que no sangre tanto.

Tan vacía como puedes estar,
todavía con el rostro sudado,
y con una sonrisa idiota en tu cara,
finalmente comprendo que tú,
Dañas, luego amas.

sábado, 10 de julio de 2010

Reflejos/Reflujos


De una forma enferma encontré la manera para no volver a caminar sobre los mismos pasos que arden bajo la lluvia. Vamos, te invito, a herirnos de muerte, a dejarnos tirados sobre una nube fría y emocionalmente inválida. Y es que, tal vez, caí demasiado bajo.
El doctor me habló sobre gatos neonatos y las luces de los autos. ¿Estaremos bien?

Convertirme en mi mejor enemigo, un actor secundario en la escena vital, una mirada de soslayo que no causa dolor. Juguemos a ser sordos, a no conocernos, a no existir. Tengo ganas de comerte viva, parte por parte, sin aliños ni lágrimas, solamente debes sonreír y jugar conmigo.
El doctor me habló sobre gente normal y lo dañino del sol. ¿Estarás bien?

Y probablemente haya sido demasiado tranquilo contigo, porque ambos sabemos que tú sólo puedes amarme cuando te dejo abandonada, cuando te obligo a llorar. Es mi culpa, lo sé, pero no logré juntar el dinero necesario para comprar el látigo de cuero que tanto te gustaba, y ese disfraz de oveja que me quería poner.
El doctor me habló sobre platos rotos y pulsiones de muerte. ¿Estaré bien?

Lo siento, pero nunca me gustaron tus almuerzos, nunca me fascinaron tus miradas ni tu cariño. De todas formas tengo claro que ahora estás bien, aquél que ahora te hace el amor y te da nalgadas te importa más que lo que puedan decir los conejos que dejaste a medio morir sobre nuestra cama. Malditos conejos que no me dejan dormir.
El doctor me gritó algo sobre toallas sucias y luciérnagas aplastadas bajo mis pies. ¿Estarán bien?

Y supongo que al final no hace falta despedirnos; una patada en la entrepierna, un beso en el cuello y un susurro al oído, y yo podré seguir viviendo tranquilo. Tu ropa interior sin lavar y el aburrimiento de los domingos por la mañana me recuerdan a tu personalidad. ¿Cómo es que no puedo dejar de recordarte?
Tu rostro se refleja en las gotas que caen en mi piel, pero tu espalda es demasiado pesada para mi memoria, y tus pies demasiado ligeros para recordarlos. Para mala suerte mía, ahora me enfrento al más fuerte, al único que es incapaz de tenerme piedad, al que no puede mirarme sin dejarme catatónico.
Dentro de todo lo horrible que fue nuestra relación, extraño la calidez que encontraba al interior de tu vagina, la indiferencia con la cual me besabas y los abrazos que me dabas casi por obligación, pero no volveré a ti arrastrándome como siempre soñaste que lo hiciera, prefiero comprar una película pornográfica y imaginar nuestros rostros sobre los cuerpos de los actores. Si tuvieses el cuerpo de aquellas actrices volvería rogándote por una noche más, pero no, lástima por mí.
Casi como si formara parte de un macabro concurso de televisión, de esos en donde te preguntan estupideces y te muestran imágenes de niños muriendo de hambre jugando fútbol, mujeres tomando sol en alguna playa del caribe y la tumba de mi madre. Casi como si formara parte de uno de esos programas, quiero golpear en el rostro al animador y desnudarme frente a las cámaras, y gritar con desesperación "¡que se joda el fútbol, los culos bronceados y mi madre!", pero sé que no tengo el coraje para hacerlo.
El doctor soñó con su amante y las vacaciones con su familia, luego imaginó el auto que siempre deseó tener y contó las arrugas de sus esposa antes de dormir.

Después de una hora de oír al doctor hablar, pensar en tus mejillas y tu pelo por las mañanas, me levanté enfurecido y le grité:
-"Al crecer nos hacemos más fuertes, ¿más fuertes a qué?. Supongo que a nosotros mismos."

El doctor me miró, se levantó de su asiento y me extendió su mano. Yo estreché la mía con la suya, y mientras me miraba sonriendo me dijo: "Muchas gracias, es usted un excelente psicólogo, justo eso era lo que necesitaba escuchar."

Yo me quedé de pie en silencio, mientras el se retiró de la habitación. Miré la hora, y me percaté que se me hacía tarde, saqué un regalo de uno de los cajones de mi escritorio y guardé las llaves de mi auto en mi bolsillo, mientras bajaba las escaleras del edificio pensé:
-"Espero haya comprado el látigo con el cuero indicado..."



sábado, 8 de mayo de 2010

Agua y aceite...


Un viaje que se perdió en el camino, un lamento que nunca llegó a destino y un cigarro que no se pudo apagar.
¿Cuánto duele mirar tu reflejo en el agua?
¿Cuánto cuesta prender fuego en el cielo?

Sin mirar atrás, sin esconderse ni dejarse ver a aquello que circula de lado a lado etéreamente, confundidos sin encontrar esa luz que no existe, pero que creyeron ver en algún momento de su desangramiento fetal.

Un sonido perdido en un vacío humano, ese vacío que no te deja respirar. La inóspita sensación de sentirte abandonado a la suerte que alguien eligió para tu vida, hablo de vida y no tengo idea si acaso estoy vivo. ¿Razón o razonamiento placentero?

Morbo que masturba tus ideologías y que te desgarra el aliento, algo así como una maduración a la inversa, un salto hacia lo más profundo del mar, un gemido que arde o tal vez una lágrima de amor.

"Te quiero encontrar desprovista de todo lo que significa ser tú misma, te quiero sentir muerta, un anhelo que puja por representarte viva y sonriente, unas ganas de abrazar tus tobillos y limpiar las estrellas del cielo para que brillen un poco más durante esas noches tan tiernas que terminan solas, deshechas y en paz.
Somos uno, soy uno, son todos en mí en tanto ustedes no son más que mis miedos más inconscientes. La felicidad aparente no es más que un vaso lleno de agua, y yo soy solamente una gota de aceite flotando en medio de ella, vagabundo y displicente."

"Tu no eres más que yo, al momento de comprender que tú eres mi reflejo y yo soy el tuyo, a fin de cuentas, somos ambos solamente una ilusión, un destello de una luz desconocida, un segundo dentro de nuestras vidas, una gota de lluvia en medio de una tormenta, un brillo en la pupila al momento de recordar."

jueves, 22 de abril de 2010

Narciso y su entrepierna...


Está bien, lo admitiré, existen noches en donde me masturbo pensando en mi reflejo en el espejo. Aunque a veces intente acostarme conmigo, decirme cosas lindas al oído y sudar hasta más no poder siento que tengo miedo, especialmente cuando alzo mi mano para acariciarme la espalda y desaparezco sin previo aviso.
Sin límites en el arte de desenamorarse, con el gatillo apuntando al ego y una niebla que difumina todo lo que no forma parte de mi interior.
Yo quiero, yo deseo, yo anhelo, yo exijo,y lo que es peor, yo no soy capaz de olvidarme.
¿Podría dejar de decepcionarme con amores infructíferos?
¿Podría alejar mi sombra unos metros de mí?

Vivo sin dolor, solamente puedo confesar que me incomoda un poco esa mirada que tengo cada vez que el cielo tiene unas tonalidades grises que me recuerdan lo perfecto que son mis labios cuando pronuncio "Te amo".
De vez en cuando me dejo ir, de vez en cuando me retengo, y de vez en cuando me quiero. Incluso, puedo quererme por las mañanas cuando no tengo mi mejor cara.
Palpo con firmeza mi entrepierna, tengo todo en su lugar. Porque conmigo nada me hace falta, sólo yo me basto para ser feliz.
Soy pastor de mis ovejas, escritor de mis canciones y el causante de mis lágrimas.

Soy lo que más deseo en esta vida, pero todavía no estoy seguro si estoy listo para casarme conmigo mismo.

¿Dos anillos en el mismo dedo, o uno en cada mano?


miércoles, 7 de abril de 2010

Nos vemos al otro lado...


Te aprecié salir desde lo más superficial hacia lo más banal, ¿quién soy yo para detenerte?
Y puede que si ambos lo intentemos desaparezcamos de nosotros mismos hacia otro que no es ni tú, ni yo.
Un abrazo para dejarme lejos de tu respiración, mientras yo seguiré bromeando hasta que decidas tragarme, incluso si te disgustase mi sabor.
¿Quién eres para dejarte tirada en el piso?

¿Qué soy yo, si no algo similar a mí?
¿Qué pretendes ser tú, si no algo que no se parece a tu mirada?
¿Qué somos nosotros, si no una estrella sorda en plena oscuridad?

Descansa tus ira sobre la raíz cuadrada de mi amor por ti. Búscame al otro lado del espejo, encuéntrame al caer sobre tu inexistencia, al tropezarte con ese lugar donde nunca quisiste llegar.

¿Qué eres tú, si no mi reflejo?

Me siento vivo cuando me explicas el fin del mundo, me siento vivo cuando me sostienes en las sombras de tu iris, me siento vivo cuando intentas ser.

¿Qué importan realmente los motivos si no son lo suficientemente fuertes para matar?

Entre tus fallidos intentos por conciliar el sueño, y las ideas que beben a destajo el jugo de tus luces cerebrales, puedes encontrar mi sombra por sobre la luz del sol que te atreviste a mirar fijamente como si pudieses encontrar una respuesta en el lodo de tus zapatos, o en el gatillo de tu ironía; como si quisieras escapar de tu propia inconsciencia, de tus pulsiones y tu mortalidad.

¿Todavía piensas que eres el centro del cosmos, el animal superior y dueña de tus propios actos?
Tres estocadas bastan para que tu razón pida a gritos que me quede junto a ti.

"¿Qué eres tú, si no mi reflejo?.."