viernes, 8 de junio de 2012

Declaración de libertad.



Otro cigarro más para forzar el pulmón a resistir, para que la habitación se ilumine entera con cenizas, para volver lo que queda hacia lo posterior. La contestación con dolor, me anularon el cuerpo para inculcar resignación.

Y cuando se cayó el cielo piernas arriba encontramos entre los muslos el perdón, no vimos alma alguna, nos abrazamos para escondernos del calor. Antes de mirarme ya me había ido, a buscar algo en otro, a buscarme allí en tanto imaginación.

Corté zapatos para ponerme a caminar, desgarré paisaje de tanto marchar, de tanto encontrarme a punta de malestar, desplazado hacia los espacios irrenunciables del fuego animal. Te fuiste demasiado lejos, te acostaste entre tantas letras que no podías hablar.

Tantas sonrisas utilizadas para aprender a sobrellevar, naufragio de vértigos sin corazón, abominable la escena con sobrada vuelta en espiral. Me construyo la continuidad para poder hacer una declaración de libertad, ni aparente ni subversiva, una que sea en tanto tuya, suya y mía.


"Ninguna claridad para esta mañana, en dos metáforas se escribe la eternidad: tanto más me importa la carne, el cuerpo y la emoción de ellos todos que nosotros somos, en lugar de una lápida a la derecha del señor."

viernes, 25 de mayo de 2012

Nosotros los hombres del ayer.

Como en el paso eterno me detuve a mirar la deformación del suelo, del golpeteo incesante de los años, de la fotografía más cansada de tanto esperar.


Así, y con las piernas en los bolsillo, levanté la ideología para volverme a matar. Con la inmundicia propia de nuestras manos saludamos a la bandera de la soledad. Casi uno para ser todos, los todos se reparten en uno. Ninguna reja frenará nuestro avanzar.

En una fractura de discurso nacen nuestros cuerpos, en un giro de lengua nos creamos tan iguales sin igualdad. Aborrecidos por los niños, tan grandes como simpáticos, crecemos sobre nuestros saberes plasmados en cartón, una línea más hacia el olimpo, una ley más para callar.

Nos metimos en casas para esconder pasiones, nos dibujamos las calles para hacerlas soñar, para pintarlas a punta de malestar, para sacarles lo bonito del paisaje y mostrarle lo humano del pasar, para que les duela en parte la vida, para que reinen su propia libertad.

Tanto así como creímos que el infinito era nuestro y que los muertos se debían vengar nos cayeron los sentimientos que habíamos plantado al lado del capataz, se vinieron abajo los monumentos, nos atravesamos desde la necesidad.

Fraccionados desde la mirada, nos faltaron gritos para hablar, nos sobraron tardes flotando en la risa elemental. Intencional o no, se nos fueron las sábanas pies abajo, se nos agudizó el puente y nos perdimos a encontrar.

Cual camino desconocido se posaron estrellas sobre la mitad, se cayeron los lobos en sus lunas, se alzaron los puños en señal de libertad.

"Encontré en tus palabras la boca mía colgada en un gesto del total complicidad, encontré en tu sonrisa la grieta donde se puede descansar, encontré en tus lamentos una vida completa por protestar.
Planté mi infancia para verme unos años atrás, para alimentarme otra vez de juegos, para que mi mundo me pueda sujetar."



miércoles, 2 de mayo de 2012

Las extrañas formas del querer.

Se patea el animal la razón amenazante que amanece sobre el cuello intencional. Las extrañas formas del querer que tiene la boca de ella, la que habla con los sordos y calla para los perros que miran su luna buscando la respuesta para amar.
Su potencia para deformar, para encurvar la línea que ladraron hacia el sol. Aprendimos a jugar, entre hormigas y el dolor, entre pasos del error y la ausencia de color.

La risa explosiva derramando indiferencia para los que dibujan la pupila brillante de tanta amistad, como temporal, cambiante y peligrosa, indomable la lengua del sermón.
Como bomba que explota a presión, mis manos no llegaron a tocar la palabra que se pidió, un atentado que se mira con lupa parece guerra cuando sólo te quedas en la periferia del paredón.

No todos comemos del mismo pan, no todos bebemos del río que los ancestros hicieron suyos.
Quizá por historia, quizá por anormal comemos de las carnes que nos regalan en un tal para cual.

El misterio elemental, no preguntes si no quieres escuchar.
Casi en broma, casi en juego sonreímos para continuar.

Tú que dibujas fuera del papel, que creas líneas lejos del trozo mental.
Cuando cae la noche hablan solas las cartas vírgenes que se van quemando esperando un poco de tu saliva emocional.

A veces el arte no es para todos, la pintura es para la mano que aprieta.
Pongo sobre la mesa lo que quedó en silencio, no tengo invitación para tu función teatral.

Para otros el arte, para mí: la cotidianidad.

miércoles, 18 de abril de 2012

Más allá del bien y el mal.


Creo que olvidé decirte todo lo que me encantas cuando te levantas para ir a orinar, cuando golpeas con suavidad las cenizas esperando, quizás, que sonrisa encontrar.

Sucia de tanto amanecer con tinta en la frente, astuta de tan sólo mirar tus mejillas sonrojar. A susurros combates el frío que se aferra en la nariz sólo para acercarte un poco más, para sentirme cojear y reforzar la idea de que estamos allí el uno para el otro solamente porque queremos estar.

Creo que no me escuchaste cuando me sujeté sin preguntarte, cuando escribí un libro sobre tu boca como el mejor actor social, cuando fue subversiva mi mano tras la moral.

Empeñada en cuidar al perro que consideras propiedad, incesantemente cariñosa cuando decides abrazar, sin avisar, por la noche en que inscribimos una historia en nuestra lucha corporal.

"Creo que olvidé decirte cuánto me encantas, más allá del bien y el mal."

Los recuerdos también pueden llorar.


Tal vez reconstruir no es sencillo cuando las manos no tienen tanto espacio para sujetarte, dar la vuelta en la esquina no será la única solución, pero las manchas en mis ideales no dejar verme en el ayer.

Demasiado temprano para despertar, un pie salta sobre el otro para ponerse a bailar. Y sigo esperando sobre saberes que no te pueden restaurar, me subo a un peldaño para dejarme bajar y no vuelvo a ver tus ojos tras la cortina hacia el mar. Olvida lo mio, que aquí no tenemos propiedad.

Cigarro que arde para iluminar la culpa ausente, intenté nuevamente jugar a lo imposible alcanzar, versé bajo la almohada y me escondí de la divinidad. Nunca pensé que tantos párrafos te vendrían a buscar, pensé menos para verte llegar.

Para la noche no faltan estrellas, el cuerpo te pertenece y cayó a apagar. Nuestra es la calma incesante que rescata las miradas cansadas de tanto buscar, para morir se necesita un significado al cual anidar.

Interpelado a necesitar, autoinstaurado como elemento animal, los aullidos vienen de lejos cuando nos decidimos por caminar, vuelve si es que te vas.

La mano frágil contemplar para simular una situación difícil de manejar, estaré inmóvil en la ruta estelar, en los pasos por pisar. Estático de tanto moverse por esquivar, infantil para que reconozcas el mirar.

Mi voz es cama donde puedes recostar los silencios que quedaron por pronunciar, el círculo incompleto, la imperfección hecha herida, y pasó otra noche más.

"Destellando entre las calles de la habitación, siempre tan perdida, siempre tan débil, siempre tan mía.
Tus dientes se quedan para conversar, se fueron los años de irracionalidad.
Tal vez sólo nombrarme, afirmarme la identidad y adelantarnos al final.
Arrojado sobre el pasto un monumento de risa, amor y soledad."