Traspasar cada ventana con el instinto desgarrador de la violencia que las miradas sumergen en la oscuridad. Callar a veces por la niebla que se somete en tu boca, la piel del espejo es el imán que camina hacia el mar. Esa tranquilidad propia de la semilla que florece entre sábanas y amistad, quizás decir adiós no sea todo el final, tal vez quedarán sonidos por escuchar.
Tiembla de fricción el cuerpo contra el pudor, aunque mis suspiros canten cicatrices el cielo de todas formas se nubló, opacada la noche entre las manos virginales atadas a la cintura. Nunca jamás te odie en la duda, sólo en la certeza encontramos amor, sólo en la muerte quedo yo, sola escondida de las arrugas por no querer ser feliz.
El verbo no había, las ganas me las gano cuando apuesto a caer. Sin aire ni trapos levanté el instante, la corriente me robó la identidad, la vertiente que me vio nacer. ¿Qué fue eso que juramos y dónde quedó?, siempre nos desangramos para oírnos gritar.
Si éramos todos nos contamos los pies, nos inflamaron la cosquilla y el aliento, vidas quedadas a un lado del centro elemental. Se abre la puerta de tanto dolor, se plagaron las callen por rabia y sudor, se llenó mi cuerpo de tu color.
Será que yo tampoco fui, será que nuestro silencio es puente para antifaz, será que el sol de nuestro encuentro nos quiere olvidar. Me suelto para hallar el intento, me muero por fuerza del hambriento, afirmando el alimento nos tocamos sin dirección.
Darme la más irrespetuosa opción, recordar donde nunca existí, sonreímos para vernos llorar.
Acá nos detuvimos a dibujar la raíz del país que queríamos fracturar.
Entre saltos viajé, entonces, por sobre el cielo que estaba abajo.
Faltando la rosa que nace junto a la banca, junto a la cama que sostiene la ausencia asesina.
Pájaros volando dentro de tubos plásticos, flotan chiflados por los dedos añejados y una lágrima loca.
Intensivos los cuidados para los desahuciados, profunda llaga doliente en la rutina del animal.
La flor quieta en cama ya no sostiene la respuesta vital, tampoco las flores que ahora abrazan sus ojos.
martes, 25 de septiembre de 2012
lunes, 27 de agosto de 2012
Salvajes.
Siempre queda algo que se olvida esperando, por las noches, cayendo en el espacio entre dientes que de rabia aman para morder.
Si los pasos no saben lo que dejaron detrás del juego, perdemos con el día, lo que entre nubes se aleja por sumisión al patrón.
Sujetado a la inconsciente voluntad, amarrado por la impotencia del cariño que no accionó.
Borrados los recuerdos que no serán, extraviada la noche brillante en la soledad. Erróneo se me hará contaminar la saliva con re-sentimientos, equivocado mi estómago al llorar por su calor.
Nos cubrimos con la distancia, intentos muertos para conocer lo que más allá de la frontera no se ha querido ver.
Siempre unos por sobre otros, siempre otros por sobre el yo.
Espiral eterna, en repetición del ayer.
Consumida por la luz que no ilumina, devorando con ansiedad la mano que roba y da de comer. Iguales al parecido por querer ser distintos, igual el destino que escribimos al que nos pensamos mientras el humo habitó la memoria, igual al fallar en desear monopolizar su felicidad.
Ritual para el salvaje, resistencia desde el puerto hacia el amanecer.
Duele, pero dejaremos de nacer.
Si los pasos no saben lo que dejaron detrás del juego, perdemos con el día, lo que entre nubes se aleja por sumisión al patrón.
Sujetado a la inconsciente voluntad, amarrado por la impotencia del cariño que no accionó.
Borrados los recuerdos que no serán, extraviada la noche brillante en la soledad. Erróneo se me hará contaminar la saliva con re-sentimientos, equivocado mi estómago al llorar por su calor.
Nos cubrimos con la distancia, intentos muertos para conocer lo que más allá de la frontera no se ha querido ver.
Siempre unos por sobre otros, siempre otros por sobre el yo.
Espiral eterna, en repetición del ayer.
Consumida por la luz que no ilumina, devorando con ansiedad la mano que roba y da de comer. Iguales al parecido por querer ser distintos, igual el destino que escribimos al que nos pensamos mientras el humo habitó la memoria, igual al fallar en desear monopolizar su felicidad.
Ritual para el salvaje, resistencia desde el puerto hacia el amanecer.
Duele, pero dejaremos de nacer.
viernes, 24 de agosto de 2012
Simulacro.
Crecer hacia adentro es volver a perder, tender hacia la infinitud del ser es un capricho más a satisfacer.
Querer, en el arder, ser luz para la nada, intentar alumbrar nuestros rostros para acallar.
Atravesar el lenguaje en la privacidad, insertar lo social en medio de la propiedad.
Dialogar la dialéctica, silenciar la voz del que pudo y no quiso hablar.
Pasar la oportunidad de realizar, sustituir inocencia con el más acá.
Ir y caminar por las grietas de nuestros cuerpos, encontrarse la carne para animar la moral a ser menos normal.
Sostenidos por la cercanía del capital, abrazados por amores sin amar, levantados sobre la nube industrial.
Hijos únicos, todos, del mismo ideal.
Preguntarse por el preguntar, detener y mirarse bajo el altar.
Combustión interna.
Quizás por sobre el ayer y el hoy, mañana tal vez, el pensar no es asunto propio de la libertad. Demasiados dolores por nacer, letras por escribir, no sé si vendrás.
Recordarte, así de viva, descalza por sueños, caminando junto al sol enfermero. Cuesta la risa, ahora, encontrar.
Cambios de oídos, cada cual entregado al morir en cada una de las lágrimas de su amor. Cantar, entonces, por amor al cambio social, a la fuerza del que grita por gritar. Si llego tarde significa que me falta desafinar el cerro y mi calma, tomé toda tu mirada para construir mi casa.
Creció la flor en la indiferencia de la democracia, se abrió la calle para el que soñó con ajusticiar a los desaparecidos.
Llena la tierra con su pensamiento, de pies nosotros los que tienen el cerebro creciendo en arbusto de flecha. Su alianza es para el resto, los marginados desde la falta, los divididos desde lo emocional.Sácame el cuerpo hacia la semejanza, éntrame el aire para que vuelva a respirar, despierta el motor y comienza a protestar.
Una niña idealista, en sus cabellos la historia nace nueva, con ventanas en las palmas frías del invierno cerca de la (a)mar. Ojos quietos en la muchacha del aliento, de piel rasgada por la pasión, de sonrisas justificando la sinceridad.
Llueve sobre nosotros, los habitantes del bienestar.
Pasaron vidas sin perdón, nos pasamos tan profundo que rocé tu corazón.Quizás por temor existe dios, quizás entre nosotros no se diga adiós.
Ni se anunció, ni se leyó las cartas por sobre el fuego de nuestra revolución.
Se escondió y enamoró, no se olvidó lo que tu rostro sonrió.
Despertar para sentir, el latir del lamento de alguna razón.Murió entonces la respiración, un árbol de la boca hacia el dolor.
Abrió el pecho para que se escondiera de las mañanas, con pena y cotidianeidad se escribió la ausencia junto a mi cama. Te tengo aquí para mirarte a través de la pantalla, para sujetar los dientes que retomaron el cielo sobre septiembre. Despedirse, al fin, de nosotros: los caídos.
El mármol levanta un volcán de pájaros que me sacan a pasear, se regocija en su propia falta. El ataúd para vivir de más, sobre arena se convierte en humo nuestra humanidad. Tierras para las manos obreras, horizontes para los que gobiernan su propia miseria, incógnito el rostro para identificarnos la comunidad.
Dentro de la rabia estaba entonces el motivo existencial.
Dentro del color en vidrio: el anhelo por esclavizar la virtud.
Entre bromas e imperios llegué a tu lunar.
Perdido por volver, dejo el vuelo sobre tu labio para morir en miel.
martes, 7 de agosto de 2012
Esquema de las historias.
Testigos de los días que se nos pasaron, por tan niños que envejecimos, casi sin darnos cuenta de las casas que nos quedaron por compartir.
Pregoneros del ayer, ilusos miramos el cielo buscando los ojos de un rostro familiar. Cuando vimos los gritos caer y nos llovió la vida hasta los pies, bailaremos dormidos sobre un vientre maternal.
Tal vez demasiado sucios para limpiarnos, redimidos por la saliva de tu boca en miel, restituidos en el suelo y pisados .
Colores para nosotros: los sujetos institucionalizados.
Canciones para nosotros: los amantes significados.
Calores para nosotros: los gigantes en rebaño.Intentamos el otro lado, pero no encontramos el mármol. Desaparecido entre sueños, uno dentro del "tu" es esperanza en lo verbal. Tuya, también, es la grieta hacia abajo.
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