Sostenida la mirada sobre el umbral de nuestros cuerpos, extraviada y coqueta se abre camino la certeza entre tanta duda. El espejo que refleja el objeto divino sobre el pecho del mortal. Crecimos creyéndonos que lo uno es lo esencial, que la boca que mueve el viento es individual. Así decidimos chocarnos en lugar de detenernos a tocar, decidimos que el sonido se define como un eco de un otro que habla más allá.
¿Dónde quedó tu esperanza en toda esta verdad?
¿Dónde quedamos nosotros en tu ideal?
Las heridas tan profundas, las cuchillas siempre transmitidas por cadena nacional, los dolores tan mudos que nos quitan la fuerza para gritar. Eso que quedó como resto de la creación social, el residuo que queda de sabernos muertos.
Tan ciega la sonrisa cuando sólo ilumina una realidad, tanto que ilumina las mismas paredes día tras día. Esa misma sonrisa que se esconde en la niebla cuando es necesario sospechar los tiempos de tranquilidad, los tiempos que invisten el deseo de publicidad, y donde la deuda es orgullo nacional.
Caen todas las palabras de sus pedestales, cae todo frente a lo estoico del logro personal. Se presenta el horizonte que divide el paisaje y al que lo verá. Se presenta y te enamoras de la grieta que abulta la privacidad.
Te lavas las manos antes de irte a acostar.
"Si he de considerar alguna consolidación en el rastro de las olas en el mar diré que he aprendido a perder, pero no a olvidar. A descansar y caminar, incluso correr o dejar pasar, pero no con un norte, sino en las vueltas que me proponen las espirales entre tu cabello y mis dedos.
Si hay algo que he aprendido en este tiempo es sobre el amor, sobre lo imperecedero de nuestros veranos y el extravío de tu voz en mis mañanas.
Si hay algo que he aprendido ha sido sobre la sofisticación de la dominación y la posibilidad de resistir compartiendo la vida por regalar.
Vuelve, más por mí que por otra cosa, a fin de cuentas el resto sigue igual.
Vuelve que el duelo de los duelos no puede cerrar sin abrirme de par en par.
Vuelve, quiero que estés conmigo al final de lo que está por empezar."
lunes, 15 de diciembre de 2014
lunes, 6 de octubre de 2014
Después del yo.
Casi como si nos perdimos, como si nos hallamos lejos en las voces, como si no tocaran nuestros verbos sobre el cuerpo mortal.
El lujo del horizonte, la perdida búsqueda de lo excepcional y el peso que cargamos desde que aprendimos a hablar.
Sin miedo ni vergüenza, sino con la pena de fracaso acumulado fue que me dispuse a acallar mis cigarros. Intenté perderme en las lunas de la primavera, en las flores que salen en las escaleras que hoy en día corro para recordar.
Habité mi soledad como si fuese una vieja amistad, como si el eco de nuestros párpados nos tuviese algo nuevo que contar, casi en la misma aniquilación en el desencuentro personal, en los dolores más viejos hemos de descansar.
Mis jardines se decoran de tus gestos, mis pasos se encomiendan a tu suerte, al aire que queda luego de tus besos, al instante perfecto que no pudimos enmarcar.
De los tiempos aquellos que hoy nos cuestionan la voluntad.
De mis profundas ansias por verte sonreír.
El lujo del horizonte, la perdida búsqueda de lo excepcional y el peso que cargamos desde que aprendimos a hablar.
Sin miedo ni vergüenza, sino con la pena de fracaso acumulado fue que me dispuse a acallar mis cigarros. Intenté perderme en las lunas de la primavera, en las flores que salen en las escaleras que hoy en día corro para recordar.
Habité mi soledad como si fuese una vieja amistad, como si el eco de nuestros párpados nos tuviese algo nuevo que contar, casi en la misma aniquilación en el desencuentro personal, en los dolores más viejos hemos de descansar.
Mis jardines se decoran de tus gestos, mis pasos se encomiendan a tu suerte, al aire que queda luego de tus besos, al instante perfecto que no pudimos enmarcar.
De los tiempos aquellos que hoy nos cuestionan la voluntad.
De mis profundas ansias por verte sonreír.
viernes, 10 de enero de 2014
Primera confesión.
Cuando quise saltar, cuando tenía que buscar un reflejo en el mar, cuando toda vértebra fue pisada por amar tuve ganas de que me besaras lo más fuerte que pudieses para que dejara de sangrar, para que algo se hiciera con este dolor.
Por cuánto he hecho y perdido me mido, marcando el aliento de tanta angustia por esta ciudad.
Tan sólo quería que supieras lo profundo que resulta nadar en mis propias palabras, la historia escondida detrás de lo que se quedó por intentar. Una corrida despavorida del tiempo, no poder arrancarse porque no queda más por fotografiar: detenida en lo que nos permite recordar, ilusa que olvidas todos los con años que me quedaron por pasar.
Abundan las preguntas cuando el humo se hace amistad, se anuncian referencias para componernos la humanidad y nosotros sentados sobre los astros del capital. Con los ojos puestos en suelo por no querer publicidad, anudado al puerto por identidad.
"Lo que dice el verano es un verbo suelto, tan ausente como si no quisiera estar, como si evitara la propia huella y no dejara nada a la memoria. Como si la justificación de su decisión tuviese cabida más en el ayer que en la posibilidad.
Sale el sol luego de la noche en que los ídolos cayeron, amanecimos todos con llamas en los dedos y calma de estar. Nos vivimos tan juntos que nos distanciamos por necesidad, nos necesitamos tanto que se nos va la vida escarbando entre risa y piel. "
martes, 17 de diciembre de 2013
Lo que importa.
Incluso cuando se esconde la luz tras la cortina resulta pertinente volver al presente, recomendarnos la propia boca y buscarse las letras en la sangre. Escarbarse detrás de tanta pestaña y polvillo, sumergirse en esa mugre misma que por las mañanas intentamos lavar.
El flujo de lo inolvidable, lo que atraviesa el cuerpo al revés.
Preguntarme por qué no dijiste lo que yo quería esa última vez que nos volvimos a ver.
Es asunto de estrellas en la habitación, de arenas grises y cuellos alargados.
Resultará que lo más atractivo de mirarte es hallarte con el cabello cubierto de nubes, es la neblina que te acompaña la sábana bajo la cual descanso para calmar. Colgado de los aros que imitan tus labios, de la cuerda que soltaste al hablar. Cuando sugeriste que no nos tocaba el mañana, que era cosa de locos pensar que todo iba a pasar. Nunca avanzar, advertiste, hacia la distancia entre nuestros cuerpos.
Debajo de la manga se escondió la razón, cuando logré llegar a destino y quise irme de allí, cuando dije algo fue para callar.
Primeros en nada, expertos en todo. Sobre lo poco somos extensos.
Medianoche y la llama marca trote, moliendo lo que no tiene nombre en camino existencial.
"Que si el corazón siente la sincronía es porque también es de combustión lenta. (Así mismo el tono de tus sonrisas.)"
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Sueños sobre ella.
Caminando entre tantas aceras, compartiendo quizás lo único que nos pertenecía por propiedad, el tiempo cuando despierto y mis ganas de vivir cerca de mi ciudad.
Mis sueños sobre ella se arrugaban entre los recuerdos de su piel, se escondían detrás de tanta fotografía añeja, de la duda suelta a la pasión de lo incomprensible: el niño se sostiene desde su compleja infinitud.
Escondimos las tardes entre papeles y un poco de luz, las cenizas eran estrellas para nuestra época de prosperidad. Fuimos tan cercanos que hoy estamos lejos, pasó que nos cruzamos a destiempo y no alcanzó el camino para conocerse, nos faltaron historias por contar.
Mis sueños sobre ella son la suma de su cansancio el día de hoy, de llevar las venas pintadas por los vínculos descompuestos, de tanto fracaso que se guardaba para volverte a asustar. Todas sujetadas por la misma herida, todas resistiendo la misma regla: la huella que no se ha de olvidar."
Para incluso poder narrar, es necesario que la boca pueda hablar. Para poder derramar es necesario tener abierto el corazón. Para recordar debo volverte a soñar.
Y serán quizás los años más negros, el ocaso que más pudiste saborear, pero no se explican sin la fuerza de tu voz, sin el más intenso cariño que pudiste regalar. Sin todas esas pequeñas expresiones que me han sostenido tanto tiempo ya, la niebla entre nosotros será siempre ese espacio tan particular que nos lograba poner el uno en el otro siempre tan natural.
Dormí cuántas noches sobre tus lunares, quizás para jugar a explorar más allá del secreto dorsal, quizás para arroparme en tu cuello, quizás para quitarte el frío con los dedos y encender la complicidad.
Serán mis campos de experticia: tus piernas, tu pelo y tus huesos. Mi conocimiento sobre tus músculos y sus historias, sobre los puntos que cargan esa frustración diaria de volverlo a intentar.
Serán mis sueños sobre ella todo lo que soy. Seré yo en ella una posibilidad, sus sueños para mi: una oportunidad.
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