miércoles, 3 de febrero de 2016

Cuarta descripción: Mantra.



No es tarea fácil la explicación del acto de pliegue hacia adentro, el por qué del salto que te levanta del sillón y te lleva a otras esquinas. Bien sé que no comprendo completamente, ni pretendo llegar a hacerlo, las obras que el deseo construye como vías hacia- y desde- los cuerpos; pero si me ofrecen pensar una noche fría, yo escojo al mar como compañero.

La amargura de la fiesta se baña con incienso, los dolores adornan las bromas de esos desayunos entre islas de extraños.
Hacer de mis disgustos un motivo para bailar, gastarme los ojos buscando barcos naúfragos en los arrecifes de tus hombros.

Ajenos al tiempo nos escondimos a pulso bajo el colchón y la gente, contemplando extrañados la sensación que dejaba mi respiración en tu espalda.
Desviviendo los traumas y compartiendo las culpas, de cara a los cerros o enterrados bajo los muelles.


"Mis dedos repiten mantras sobre tu piel, como acordes encadenan lo que tú querías con el grito más ciego. Mis dedos se hunden en tu pelo y sólo encuentro fuego."

viernes, 22 de enero de 2016

Tercera descripción: Yafün.



Vivas las curvas que miran al mar, flujos de pasos y ruedas entre ventanas que no se dejan fotografiar.
Mañanas acompañadas que hacen de tu espalda una escalera para sentarse a ver pasar las horas mientras anochece en tu intimidad.
Soles como espejos para los ojos que buscan entre las nubes una verdad, tu piel y la mía como instrumentos para transformar.

La ciudad con costa sin playa y de monumentos flotando entre marejadas de flores.
Una casa que es nuestra porque resistimos,  una furiosa libertad que encarna la revuelta de los precipicios.

Si somos marginales es que no somos centro, si atentamos contra algo que sea nuestra humanidad.
Si la música de estas calles es ruido busquemos el silencio como refugio para cantar.

Seamos otro, un verbo para la oración.
Tus ojos y mi corazón.

En memoria de Lilo.


lunes, 21 de diciembre de 2015

Segunda Descripción: Profundidades de las sombras.



Los escondites de la encarnación imperfecta, las huellas en los pies no se tapan con calcetas.
Porque la marejadas vienen y se van, porque lo que duele puede sanar.
Arrojarse desde los miradores hacia el mar, saltarse las resistencias para poder (re)significar.

En los bolsillos las raíces que usamos como manos, en los ojos los subtítulos para el corazón.
Amanecidos entre avenidas desoladas por noches que despedían lo que vino a estar.
Así tan profundos en nuestras sombras, en la luz que apagamos con besos, en las temidas pasiones que nos recuerdan lo que es temblar.

Cercanos a los soles, arcanos entre las estrellas y el (a)mar.
Con sellos en los deseos, enredados entre espejos y oscuridad.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Primera descripción: Históricas cotidianidades.



Más de una noche gasté colgándome de ventanas para mirar los barcos pasar, usé como linterna el fuego de los dedos y como luna puse una foto de tu boca.

Me desvié en las curvas del cierre, tus vueltas y las mías nos terminaron dando la razón: uno aprende a quedarse y otro que aprende a decir adiós.
Ninguno constante, sino más bien incesantes en el acto de asaltarle a los ojos la razón. Porque los motivos son historias que contamos para evitar dormir, porque el descanso sólo se encuentra cuando se cruza nuestra respiración.

El costo de atravesarse, de ir a buscarse en esos sitios donde se supone no debías estar. El sitio que se dice privado, pero se ocupa a pulso ilegal. La desobediencia no cómo oposición a la norma, sino como acto creativo del deseo propio. Insurrección en los pies que se tejen día a día, en los sueños de los terroristas que se revientan la piel. Allá arriba sobre las nubes aprendimos lo que era la tranquilidad de volverse locos sin que nos quieran encerrar, allá por las nubes donde entendimos que aquello que parece conjugarse como presente fue mucho antes de lo que será.

Aquí la tierra es un recurso que no tiene dueño, en estos suelos se pueblan de silencios las conversaciones. Porque consideramos que decimos más cosas dejando que pase el viento entre nuestros miedos, porque aquí se llora la muerte de uno mismo al final de cada estación.
Seguidos tan de cerca por pájaros que son sólo trazos en el atardecer de los cielos, acompañados por los recuerdos de nuestros viajes, pero contentos de habernos encontrados en esta versión.

Históricas cotidianidades de contarle las arrugas a tu sonrisa, de respirar un poco más profundo durante los abrazos y de ofrecernos la falta como sincera intimidad.

"Se amotinó morfeo en las piezas del corazón, se hizo habitante de lo que lo habitó."



viernes, 6 de noviembre de 2015

Primera mordida al continente.



En plena tormenta de rayos y cosquillas que corren por debajo de la piel toqué el puerto del continente.
Entre despedida y llegada, entre marejadas y bosques pintados con tu olor.
Vuelve que ya me voy.

La brújula del deseo apuntando hacia el centro, tú: la dirección. Al mismo tiempo que me suelto me asalta la mano que me toma tal cual soy. Guardé un trozo de ti, nos miramos las esperanzas en el aquí para ver hacia donde ir.
Ven donde nunca fui, vuelve que ya me voy.

El atardecer de los días quemados entre montes de cemento e ideas que muerden el ideal. Usé tus labios como bar para beberme la amistad, usé tu risa como motivo para festejar.
Despertaron los momentos bajo la tibia neblina de la primavera cuando amanece entre los cerros, habitante de la república independiente de los sueños ahora hallado en otra posición.

La ruta la tracé entre tus dientes, marqué en el mapa donde enterré mis muertos y olvidé los bienes entre las islas de tus ojos. Con barro cubriendo los intentos por pasarme a buscar, compartiendo los pasos dados para retomar la belleza del final.

"Hice de la playa mi jardín, sembré cuántos botones de rosas tenía. 
Mojé con tu saliva los campos de errores, bañé los corazones en los vapores de las canciones. 
Tomé las flores y les abracé las espinas, hice de mi carne un continente  para tus hambrunas.
Nos quedamos en(la)cima de los amores sin restricciones.
Llorando por las alegrías y riendo para los silencios acompañar."