jueves, 14 de abril de 2016

Hijo del aire.


Antes de venir, después de llegar.
Quedarse allí colgado de las esperanzas,
Levitando con flores en los dedos,
Escondido bajo tierra: raíces hacia el mar.

Amanecidos entre barricadas de estrellas,
detenidos sobre el territorio, apuntándole al capital.
Perdidos entre tanto cuerpo que esquivar.

Suelto entre las olas de la rabia,
el grito que ahogaba el sentimiento,
el goce que amaste hasta olvidarte,
las chispas al hallarte entre corrales.

¿Qué nos queda antes de venir?
¿Qué muere después de llegar?

"Con los pies cubiertos de arena, con la espalda desolada por temporales de amor, con las uñas encarnadas de tanto cavar. 
Con los tendones inflamados, con los silencios callados y los ojos apagados.

Dejé mi amistad enredada a tu cuerda, dejé mi cama apoyada en las nubes. 
Dejé todos mis colores pintados de negro, dejé mi tiempo atrás. 

Me fui porque no sabía quedarme,
Sople tu cabello para sentir la libertad.

Hijo del aire, antes de llegar ya no está."

lunes, 7 de marzo de 2016

A tí.

"Se fue algo mio con él, se quedó algo suyo conmigo."

Muchas gracias, compañero.

martes, 23 de febrero de 2016

Quinta descripción: Flujos de poniente a oriente.



Vueltas a los días, el tiempo en movimiento desde la arena hacia los ríos. ¿Cómo flotar entre valles y sobre las montañas? ¿Cómo encontrarnos con tanta distancia material?

Nos tomó una vida intentar acostumbrarnos al dolor, nos gastamos las palabras explicando las estrellas sin usarlas para amar. Carreteras y puentes entre amigos que se juntan para alejarse de lo que está, de lo que son. Cada uno con sus propias esquinas, compartiendo luces y sombras para volverse a inventar.

Así, desde el borde del océano hasta las cumbres verdes rasgadas por el sol, le dí mil vueltas a tu rostro, a los lugares que vuelvo a besar, al mapa de tus ojos que se esconde detrás de las pestañas y la vulnerabilidad.

Así encontré el calor de tocarte en la mañana junto a los amaneceres más solitarios, toqué los extremos con los ojos clavados en la luna que ilumina tu piel.
Me puse hoy en lo que venía desde ayer, tomé el medio y lo llevé hacia nuestra intimidad, tomé tus miedos y les hice cosquillas.

La consagración de lo distinto, crisis para sí-mismo, algo que ya no somos y queremos ser.
Nos acompañamos bajo la lluvia y nos cubrimos el pudor con los dedos.
Cruzamos ciertos músculos para sentirnos lo que tenemos entre las costillas, para bailar entre arterias y mordidas.

Nunca es suficiente si se trata de nosotros.


miércoles, 3 de febrero de 2016

Cuarta descripción: Mantra.



No es tarea fácil la explicación del acto de pliegue hacia adentro, el por qué del salto que te levanta del sillón y te lleva a otras esquinas. Bien sé que no comprendo completamente, ni pretendo llegar a hacerlo, las obras que el deseo construye como vías hacia- y desde- los cuerpos; pero si me ofrecen pensar una noche fría, yo escojo al mar como compañero.

La amargura de la fiesta se baña con incienso, los dolores adornan las bromas de esos desayunos entre islas de extraños.
Hacer de mis disgustos un motivo para bailar, gastarme los ojos buscando barcos naúfragos en los arrecifes de tus hombros.

Ajenos al tiempo nos escondimos a pulso bajo el colchón y la gente, contemplando extrañados la sensación que dejaba mi respiración en tu espalda.
Desviviendo los traumas y compartiendo las culpas, de cara a los cerros o enterrados bajo los muelles.


"Mis dedos repiten mantras sobre tu piel, como acordes encadenan lo que tú querías con el grito más ciego. Mis dedos se hunden en tu pelo y sólo encuentro fuego."

viernes, 22 de enero de 2016

Tercera descripción: Yafün.



Vivas las curvas que miran al mar, flujos de pasos y ruedas entre ventanas que no se dejan fotografiar.
Mañanas acompañadas que hacen de tu espalda una escalera para sentarse a ver pasar las horas mientras anochece en tu intimidad.
Soles como espejos para los ojos que buscan entre las nubes una verdad, tu piel y la mía como instrumentos para transformar.

La ciudad con costa sin playa y de monumentos flotando entre marejadas de flores.
Una casa que es nuestra porque resistimos,  una furiosa libertad que encarna la revuelta de los precipicios.

Si somos marginales es que no somos centro, si atentamos contra algo que sea nuestra humanidad.
Si la música de estas calles es ruido busquemos el silencio como refugio para cantar.

Seamos otro, un verbo para la oración.
Tus ojos y mi corazón.

En memoria de Lilo.