viernes, 21 de septiembre de 2007

Héroes..


18 de Septiembre del 2007, Festejamos como locos este día. Tomamos chicha, comemos empanadas, asados, ramadas, cuecas, volantines y demases; Pero por la noches en un canal de la televisión abierta en nuestro país, dieron una maratón (Toda esta semana) sobre los "Héroes Chilenos". Al final de una de todas estas películas me puse a pensar en los últimos "Héroes" que han existido en nuestro país.
Utilicé mi mentalidad y mi forma de pensar para buscar algún héroe y no encontré ninguno. Pues un héroe no es quién bombardea el palacio de la moneda y luego asesina personas por pensar de manera distinta. Pero un héroe tampoco busca la gloria como fin primero y utiliza un golpe de estado para morir "heroícamente".
Tenemos relaciones diplomáticas con muchos países, y los "TLC" (Tratado de Libre Comercio), nos tienen con tecnología de última generación, pero ¿qué pasó con nuestra identidad de chilenos?. Cada vez son menos los jóvenes que cantan nuestro himno nacional, cada vez son menos las personas que se llenan de esperanza al comenzar un partido de nuestra rojita.
Tenemos hermosos paisajes al sur de Chile, llenos de verdes árboles y de volcanes nevados.
Por el norte tenemos extensas playas, que no tienen nada que envidiarle a las caribeñas, también existe un hermoso desierto que de vez en cuando florece.
Y cada día son más los pasajes que los chilenos compran para salir al extranjero.
Dejan a Chilito descuidado y es ahí donde empresas extranjeras comienzan a talar los arboles del sur, y es ahí donde contaminan los mares.
¿Será que los patriotas son una raza en peligro de extinción?
¿Será que los chilenos prefieren ver como les roban millones y millones en el parlamento día a día?
¿Será que la gente ya perdió la ilusión de un Chile justo?
No comprendo, ni quiero comprender, la idea de que Chile se guíe por los países desarollados.
Chile es Chile!, no es tan complicado de entender.
Debemos tener una imagen propia, nada de andar copiando a otros países que viven en guerra y llenos de temor.
¿De Qué partidos políticos me hablan?, por favor!
Son todos lo mismo, sedientos de poder y dinero.
Y es ésa gente la que lleva las riéndas de nuestro país.
Cuando aparezca un verdadero presidente, aquel que sea justo con todos. Que no deje la clase media tirada, que beneficie a la clase baja y mantenga alegre a la clase alta, seré feliz; pues allí comenzará a progresar Chile.
Nada de andar con toque de queda, nada de un Chile igualitario para todos, el que se esforzó y estudio para ser alguien en la vida no puede ganar lo mismo que un vago, al cuál lo único que le importa es la droga.
Si quieres que Chile progrese, pon de tu parte y deja quejarte!
Y si quieren llamarme loco por querer ser un Héroe del presente. Háganlo, pero no por eso dejaré de intentarlo.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Desde Alfa hasta Diciembre...

V

Llegé a la playa, me senté en la arena y mire hacia el cielo. Aquella noche estaba despejada y me permitía ver en esplendor todas las estrellas, comenzé a contarlas, quería saber cuántas habían en total. No pude contarlas pues el dolor no dejaba concentrarme y me perdía mientras las contaba, me sentí el hombre más inútil de todo el mundo. Solamente quería contar las estrellas, pero la luna atrajo mi atención, grande, blanca y majestuosa. Dueña del cielo nocturno, hermosa luna.
Como era de noche no podía ver el mar, pero si oía el romper de sus olas y divisaba una espuma que aparecía y luego se volvía a esconder en la oscuridad. El mar, que fuerte que es el mar, con sus olas potentes capaces de volcar al barco más grande. El mar, el único ser que muestra su enojo al llover, poniéndose furioso y moviendo sus mares más de lo normal.
A un lado de la playa habia una roca, una roca grande y linda; me levanté y caminé hacia ella, con dificultad la escalé, apesar que la roca está en diagonal hacia arriba, esto debería facilitar mi subida, pero me costó llegar a la cima pues cada vez me dolía más mi herida.
Al llegar arriba me encontré con una chica que estaba allí, sentada en el borde mirando el mar. Con algo de miedo me senté junto a ella, me miró y no dijo nada. No quise mirarla, yo tenía claro porque ella estaba allí, iba a saltar.
Levanté la mirada y logré ver su cara llena de cicatrices hechas por las lágrimas, aquella chica era hermosa. La miré por unos momentos y ella me miró, pero luego miró sus pies que flotaban entre el mar y la roca.
-Disculpa, no me gusta que me vean llorar.- Dijo con la voz apunto de quebrarse.
-Tranquila, eso es mutuo. ¿Vas a saltar?.- Ni siquiera pensé lo que pregunté, las palabras salían solas.
-Eso quiero, pero me entró algo de miedo.- Seguía mirando sus pies.
La miré y sonreí levemente.
-No saltes, tienes toda una vida por delante.- Intenté cambiar su opinión, no quería verla saltar.
-No quiero más vida, nada de futuro, de ilusiones ni de esperanzas.- Al decir eso se desahogó de manera increible.
-Pero, si no quieres vida, ni futuro, ni ilusiones, ni esperanzas. ¿Porqué no vas a buscar algunas?, la felicidad no está tan lejos, sólo es cosa de salir a buscarla. La vida no es fácil, nadie dijo que lo fuera, pero lo peor que puedes hacer es rendirte, si necesitas ayuda, tienes a un hombre: baleado, sin ganas de nada y sin un poco de autoestima, a tu disposición.- No pude seguir hablando, la herida me ardía demasiado.
Ella levantó la mirada y me sonrió, me tomó la mano y no dijo nada.

Estaba sorprendido, era la primera persona que no se había fijado en lo sucias que estaban mis ropas o en lo despeinado que estaba, era la primera persona que no hablaba por celular, preocupada por cosas poco importantes. Ella es diferente, lo noté desde el momento que me senté junto a ella, pero ahora estaba seguro.
Su pelo era liso, sus ojos grandes y llenos de estrellas, tenía un toque especial. No era como otras chicas.
-Gracias.- Dijo de manera sutil, de verdad que estaba destruída por dentro.
No dije nada, me sentía un estúpido. Le había hablado de ilusiones, esperanzas y un futuro, cuando era yo el que quería saltar. Todavía no sabía nada de mi familia, ni de mi casa, ni de la vida, nada me importaba.
De pronto una lengua húmeda y áspera rozó mi mano, era mi perro. Estaba allí, había escapado de casa y me siguió hasta aquí. Lo abrazé y lo amé más que nunca en ese momento, lo acaricié y le sonreí. El era el único capaz de hacerme feliz, siempre oía todas mis tonteras y yo siempre jugaba con él, eramos una pareja de unos incomprendidos y locos.
Mi perro es un cocker spaniel, marrón claro y con unos ojos parecidos a los míos, con un toque de tristeza.
Abrazé a mi perro y sin decirle nada a la chica la abrazé también, me sentía feliz, por primera vez en este día lleno de aventuras desagradables me sentía feliz. Cerré mis ojos y lentamente me fue venciendo el cansacio hasta finalmente dormirme.
Al otro día no desperté, de hecho nunca más lo hice. Por la noche la herida empeoróy empeoró hasta provocarme un paro cardio-respiratorio que terminó con mi vida. La chica al verme muerto al otro día saltó y ahora está tranquila en un lugar mejor. Mi perro está todavía conmigo, hechado a mi lado esperando que despierte. Y en el aire sonaba todavía aquella canción..
"Desde Alfa hasta Diciembre, voy caminando con la vista al frente..."

Desde Alfa hasta Diciembre..

IV

Tenía experiencia en esto de las mentiras pues cometía errores y me metía en problemas amenudo así que, para que no me regañaran tanto en casa "disminuía" la intensidad de las cosas.
Nunca olvidaré la manera en que comenzé este año, era un fin de semana, en la noche. Estaba sentado viendo un partido de fútbol junto a unos amigos de mi hermano menor, atrás de donde estabamos sentados se encontraban jugando unos chicos con un balón, uno de ellos le dió un golpe con el pie y la pelota fue a dar a la cabeza del niño que estaba a mi lado. Le dije al chico que había causado este accidente que parara por favor, pues había más gente. Él repuso que había sido casual y que lo disculpara; no pasaron ni 2 minutos cuando denuevo el balón da en la cara de mi amigo, pero ahora le sacó sangre de narices, yo en un ataque de rabia voy a encararlo y a decirle que no podía ser tan estúpido como para cometer el mismo error dos veces en menos de cinco minutos, es en ése momento cuando mi madre me grita que el niño estaba sangrando por culpa del golpe, ahí el niño acusado de la agresión se fue llorando por culpa de que, yo lo encaré y que para más remate le había sacado sangre a otro niño. Pero no acaba acá el asunto, de hecho aquí se pone bueno, pues una mano se pone en mi espalda y me empieza a decir una cantidad de grosería y estupideces, era el padre del niño que ocasionó todo esto; yo le respondia a todo lo que el decía. "Fue casual", se disculpaba el padre; y yo le gritaba devuelta "Entonces que lo mate si va a ser casual!", así nos llevamos unos 30 segundos hasta que el caballero, más alto que yo, se comenzó a acercar lleno de adrenalina y dispuesto a agredirme, ahí aparece mi madre aparece para detener toda esta pelea. Pero lo importante de aquella situación es que demostré a mi madre que sé defender lo que yo creo justo, sea con quién sea. Y no me vengan con pavadas que el caballero es mayor y le debo respeto. Ambos somos seres humanos, acaso por tener menos edad, ¿soy menos importante?
Eso me molesta profundamente, que discriminen a los jóvenes, somos iguales a los adultos, pasa que no estamos tan mecanizados como ellos y por eso les molesta nuestra libertad. Ellos viven preocupados por cosas que no tienen importancia alguna, y el vernos a nosotros tan relajados y tranquilos les molesta.
Me despedí de manera rápida y algo fría de aquella persona que me había cuidado toda la tarde, me puse a caminar hacia la playa, de un momento a otro me empezó a doler la herida de bala, me miré y la piel que estaba rodeando la herida estaba tirante pues había comenzado a generarse la cicatrización, tragé saliva y seguí caminando.
No pensaba en nada, no había porque pensar. El mundo, la vida me parecía demasiado cruel, todos contra todos, destruyendo los animales, dañando el planeta y los ricos con más dinero y los pobres más pobres, la clase media recibe lo peor de la clase política y es la menos beneficiada.
No podía odiar más la política, de hecho quería ser político sólo para limpiar la política desde adentro y poder sacar adelante a mi país.
Mi país, que cosa más hermosa que mi país. Con un clima privilegiado, lindo paisajes y lleno de mar y costas. Lleno de historia, un poco de violencia en ella, con unos indios que defendían su tierra hasta la muerte y unos conolizadores que venían en búsqueda de nuevas tierras.
Mi tierra con una gente acojedora, con campos llenos de animales pastando tranquilamente hacia el sur y hacia el norte los obreros con las caras sucias a causa del trabajo en las minas, más al norte, el traicionero desierto, en el centro todo es playa, sol, y cerros. La vida en mi país es tranquila, sin guerras mundiales ni bombas atómicas, una historia dibujada por distintos presidentes y gobernadores, algunos demasiados cegados con obtener riquezas y otros que provocaron un progreso notable en los comienzos de este país.Durante los últimos años, desde que tengo conciencia social y me doy cuenta de lo ocurre a mi alrededor, no ha gustado mucho como se han ido desarrollando las cosas, es por eso que estoy lleno de ilusiones en poder tener un futuro mejor.
La brisa marina se pegaba en mi cara y me refrescaba mis labios, no sabía nada de mi familia, nada del mundo. Estaba solo.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Desde Alfa hasta Diciembre...

III

-Podría ayudarme con alguna moneda porfavor?
Miré aquien me hablaba, tirado en el suelo con actitud cansada, las ropas rotas y unos ojos llenos de desgracias y dolor.
-No tengo nada.- Logré articular con cierta dificultad.
-Está bien amigo.- Me percaté de que me miraba con cierto temor, y era obvio pues mis ropas estaban manchadas en sangre, ahora toda la gente que pasaba por la calle me miraba con curiosidad y repulsión.
No me podía mover, clavé mi mirada en los ojos del mendigo y sentí todo el dolor que el cargaba a lo largo de su vida, la pobreza que había tenido que soportar y en el estado que se encontraba ahora. Pensé en toda esa gente pobre, en la manera que viven. ¡Cómo quisiera que ellos tuvieran más comodidades, más oportunidades! Poco a poco le iba perdiendo el gusto a la vida, pues había pasado junto a mi un hombre hablando por celular, con su traje negro y un maletín en la mano, sin darse cuenta, pues iba demasiado ocupado en sus cuentas, acciones en la bolsa y dinero como para evitar chocar con alguien, por culpa de su egocentrismo y mi debilidad caí al suelo.
Ya no podía más. Me sentía débil, frágil, indefenso; una palabra saltó en mi memoria. Amor, sí el amor, aquel sentimiento que te eleva por el cielo y luego te lleva al infierno. Ese amor de cuento, de telenovela, lleno de afecto corporal y de palabras lindas, pero también el amor era traicionero y te hacía llorar, de hecho el amor era puro hasta que el lado animal de la gente salía a la luz, ese placer bestial que debes saciar a toda costa, los últimos vestigios de nuestro pasado irracional.
El amor, mi familia y todo el cariño que me entregan día a día, sus consejos y sus experiencias. Si supiensen cuánto los necesito. Necesito un abrazo algo que me de fuerza y me ayude a levantarme.
El calor de una manta me trajo de vuelta a mi cuerpo y me bajó de mis reflexiones, estaba junto al mendigo, me sonreía afectuosamente. Su cara tenía un brillo especial dado por el tono rojizo de la fogata que había prendido en la calle.
-Cayó desmayado jovencito, usted está muy débil. ¿Tiene alguna herida?
-No, estoy per-perfecto, no me ocurre nada..-Dudé al decirlo, pero tenía experiencia en esto de las mentiras, asi que no me resultó tan difícil mentirle. Pasé el resto de la tarde junto a él conversando y oyendo sus historias de supervivencia en la calle, historias demaciado crudas y extremas, pero no podía oirlas por siempre, puesto que por la noche quería ir a la playa, no sabía porqué quería ir, pero algo me decía que debía llegar a ése lugar.

Desde Alfa hasta Diciembre...

II

Desperté unas horas más tarde de aquella batalla en el primer piso de mi casa, estaba flotando sobre un charco de sangre y no había rastro de nadie en mi casa, por lo menos no oía nada.
Casi sin fuerzas me levanté con la ayuda del mueble, lo observé, estaba lleno de agujeros causados por las balas; recordé mi herida y le heché un vistazo, la bala había ingresado en mi cuerpo pero no muy adentro, pues luego de atravesar el mueble no venía con tanta fuerza. Cerré mis ojos fuertemente y con la ayuda de mi dedo índice y el pulgar logré extraer el proyectil del interior de mi cuerpo, no sin antes haber dicho un par de puteadas, pues el dolor era insoportable.
Subí al segundo piso lleno de esperanzas que prometían que habría alguien esperándome, claro que había alguien, se le llama "la soledad".
Al no encontrarme con nadie salí de casa con rumbo desconocido, tenía frío y todavía sangraba un poco por la herida luego de haberme extraído la bala, mientras caminaba una extraña canción sonaba en mi mente, tenía un coro potente y una letra especial: "Desde Alfa hasta Diciembre, voy caminando con la vista al frente. Dame una caja llena de ilusiones, un puñado de momentos amargos y un par de lágrimas...Que con eso puedo vivir por los años que me queden".
En un momento de éxtasis olvidé todo y me dejé llevar por esa canción que sonaba a todo volumen en mi mente y recorría mi cuerpo, me daba una extraña sensación que no podía describir, pensaba mil cosas, mil tonteras que eran importantes sólo para mí. En fin no sabía por donde iba, ni hacia a donde iba y tampoco me importaba mucho.
La música es mi vida, siempre lo ha sido desde pequeño. Recuerdo que crecí con un tal Charly García, que hablaba cosas incoherentes y demasiado rápidas para mis pocos años de vida, fui creciendo y distintos grupos iban atrayendo mi atención. Toco la batería, siempre me ha gustado la percusión, pienso que es lo que le da la intensidad a la música. La canción iba perdiendo su volumen y desaparecía como lo hace el sol en los atardeceres.
Soy un chico normal, de estatura normal-baja, el pelo castaño despeinado y unos ojos levemente caídos en los extremos, este adjetivo le daba un toque de tristeza a mis ojos y por culpa de eso cuando niño me había llevado un par de apodos; mi contextura es delgada y mi apariencia no encaja con mi personalidad que es más bien extrovertida con respecto a temas públicos e introvertida con respecto a pesaminetos más profundo, incluyendo las emociones.
Luego de inspeccionarme y pensar en la música, volví al mundo real en donde sangraba por una herida y cada momento tenía menos fuerza. Levanté mi mirada al cielo y rogué por que algo me sacara de este camino que llevaba directo a la muerte, cuando una voz algo cansada y seca me sacó de mis plegarias.