Y quizás sea ese mi error, sea esa mi estampilla.
Ver el paso del tiempo con demasiado detalle, tratando de encontrar las canciones en la voz. Eterno en cada segundo, con la dimensión temporal delirante y los ojos llenos de niebla.
Con las horas marcadas como tatuaje y la cabeza partida en dos.
Las piernas sin los músculos, mi cuerpo desde la opresión. Tan gastado que se cayeron las pestañas, tan incierto que no sirve para crecer.
"El devenir no era siempre una misma dirección, no se condecía lo que había detrás de sí con el barro de la razón.
Lo transcurrido hasta este punto vale pena si tu mano es mi cama para dormir.
Al otro lado espero por algo que se parezca a esto, a esta misma noche que me pertenece tanto como a ti."
sábado, 14 de septiembre de 2013
Auto-evaluación.
La condena: el sujeto como daño indeseado.
Tan perdido que me saqué la dignidad,
Tan absurdo el tiempo entre nuestros labios
Cuando se nos empaña el mirar.
El encierro: los sueños firmes en el suelo.
Nuestro intento: dormir un poco más.
Antes de saberlo sentí romper toda vertebra entera,
Volqué toda la fe en el propio duelo,
Maquillé el miedo para que no se vea temblar.
La culpa: otros que vienen y no están.
Mi presagio: incompleto e inexacto en su totalidad.
"Contuso, agonizante y extraviado.
Son tan amplios los límites del dolor, es tan profundo el océano de nuestra existencia."
sábado, 7 de septiembre de 2013
Aquello que me trajo hasta acá.
se oscureció el lujo del cielo estrellado,
se inundaron las casas de nuestros recuerdos encontrados.
Invocados entre corrales nos dispusimos a conversarnos los modales, intentando que el suspiro explicara mi delito, ese que el tiempo no olvidó, el mismo que me trajo hasta aquí.
Decidí mirarte más allá de lo imaginario, arrojado a crecer tan viejo que nos planchamos las arrugas para descansar.
La mano sostiene el puñado de ideales, los cuerpos se agrietan entre tanta ausencia de inocencia.
Te brillaron como nunca los labios, se levantaron todos los besos ocultos para destrozarnos tan iguales. Con el calor de tu propia llave abriste las cadenas que nos pensaban animales, colonizaste con tu electricidad el suelo que me llevaba hacia el vendaval, fuiste tormenta en pleno ocaso, viniste un poco más lejos sin siquiera avisar.
Yo no he terminado de dibujarme los pecados, no he dejado de preguntarme por los dolores necesarios, azotado contra el propio espejo: el mismo que expira se traga el aire entre tejados, el mismo que ríe entre nubes se llueve a raudales.
Éramos tan adentro que nos tocábamos la sangre, tu lengua el bisturí para mi carne, tu lengua para disparar en medio de las libertades.
Rodamos cerro abajo, corriendo hacia lo que perdimos cuando decidimos avanzar, cuando elegimos habitar las esquinas del hogar: entre los lunares de tu espalda existen tantas canciones para tocar.
"Germinaron en mis ojos toda los párrafos del corazón, se sacaron las piernas a pasear y dormí tan vivo que amanecí muerto. Así me solté la rutina: me pisé las bondades para verme pasar, me saqué las ganas para volver a empezar.
Extirpé la propia tranquilidad, me inventé una noche para olvidar y fui mi mejor amistad.
Me declaré la guerra en busca de la paz, hice que el núcleo trabaje para el marginal.
Me quedó solamente intacto el fuego que colorea el pasto del arenal.
Al otro lado del horizonte se conoce tu amor como el tono del sol otoñal, se conoce al estirar los dedos entre tus cabellos como viento primaveral, cuando sudamos los papeles que extendieron el invierno sin pestañear, y esas tardes de verano que giramos tan lejos de los demás."
jueves, 22 de agosto de 2013
Sobre los mitos y la creación.
Sistemático y problemático resulta el camino que tomamos bajo tantas letras, tan sumergidos en nuestro mar, tan inundados de democracia que olvidamos lo que era una necesidad. Desde esa misma ausencia se esgrimieron mis letras, como rojo inscrito entre los miedos, tomando la curva hacia el misterio, pero sin ponernos demasiado serios.
Me tomé la noche para buscarme, sostuve la concentración frente al espejo, desarmamos el paisaje para volverlo a respirar. Un intento, quizás. Resentido y acomplejado se defiende el animal del ritmo permitido, del bombardeo constructivo y la neurona original, que tanta norma y tanta moral si al final lo dicho no sostiene en su sentido el dolor inicial.
No, ya no queda tanto.
Aun así, nada claro está.
Suspender toda astucia lejos de tus vicios, esconder todo eso que tu quieras contar. Guardarnos un secreto, inventarnos una sonrisa cerca de la dignidad, tomarnos los cuerpos tan libres que nos podemos murmurar. Así de juguetona es la herida, se abre y sangra para hacerme bailar.
Vomité lo de afuera para adentro, me pisé los pelos y pestañeó el pulmón, se me hizo agua el suspenso entre tanto universo por contar. Nos volvimos todos los muertos, nos vestimos de genocidio para podernos habitar.
Tan agotados por la vida a llevar que nos encendimos las estrellas con un fuego y nos sostuvimos lejanos entre uno que otro crecimiento, nos germinamos la esperanza por no vernos el sueño, entre esos desvelos quisimos conocernos un poco y algo más.
Quisimos conocernos un poco y algo más.
viernes, 26 de julio de 2013
Tercera declaración.
Yo recuerdo, lo recuerdo porque lo hago a diario. Casi como una coma dentro de la oración, una marca y una pausa, como un cotidiano, algo habitual.
No, no es pensar, menos iluminar.
Es cargar la cicatriz, es abrir el pecho al cielo para que sobre los ojos aparezcan todas nuestras estrellas. Para desnudarnos lo sujeto, para que palpite el dolor y nos besemos las heridas.
Sin cuidado, no por no saber con claridad lo que hay detrás de tanta sangre sino por la angustia presente al momento de respirar.
Recuerdo el momento como si fuera el presente, los tiempos de la vida nos han llevado a viajar por tantas nubes fumadas, por tantas calles inquietas que no dejaban de sonar.
Sintiendo que a la esquina está toda ingenuidad, nunca buscando cruzar, nunca volviendo para jugar.
Quizá las huellas tengan un sentido en su profundidad, en la arena que quedó marcada por un preciso momento. De todas formas nos perdimos, nos escabullimos en la búsqueda de un labio para comer. Se enredó la lengua para callar, se pintaron las habitaciones para olvidar.
"Lo que es habitar para algunos, para otros resulta en un olvido constante, en una pérdida y sumisión del pasado ante el presente. La vida se sobrepone de diversas formas, pero será que la existencia misma se hace cruel. Desde pequeño afirmado sobre las arrugas de las flores, sentado sobre las espinas, resguardado por pétalos desgastados de tanto amar.
Cortados los pastos que pintan la sonrisa invernal, reducido el suspiro a su misma soledad.
Si se me quiebra la pupila es porque lamento no podernos encontrar ahora, un poco más viejos, un poco más niños, pero siempre igual de perfecto."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



